La mortalidad infantil creció fuerte en Paraná en 2008
En el departamento se pasó de 67 muertes en 2004 a 80 defunciones el año pasado. La mortalidad infantil creció un 19,4 por ciento en el departamento Paraná entre 2004 y 2008, último dato oficial disponible. Paradójicamente, en ese mismo período en la provincia bajó un 20 por ciento, ya que pasó del 14,6 al 12,6 por cada mil nacidos vivos.
En 2004 ocurrieron 342 muertes de menores de 1 año en Entre Ríos, y en 2008, un total de 271 fallecimientos. Pero en el departamento Paraná se pasó de 67 muertes infantiles a 80 defunciones en 2008. Así, la tasa de mortalidad infantil pasó del 11,2 por mil en 2004 a 14,1 por mil en 2008, con un crecimiento de 2,9 puntos en los últimos cinco años, según el informe La mortalidad infantil en Paraná, producido por el doctor Guillermo Zanuttini, del área Atención Integral de la Niñez de la Dirección de Salud Materno Infanto Juvenil de la Secretaría de Salud de Entre Ríos.
La mortalidad infantil creció un 19,4 por ciento en el departamento Paraná entre 2004 y 2008, último dato oficial disponible. Paradójicamente, en ese mismo período en la provincia bajó un 20 por ciento, ya que pasó del 14,6 al 12,6 por cada mil nacidos vivos.
En 2004 ocurrieron 342 muertes de menores de 1 año en Entre Ríos, y en 2008, un total de 271 fallecimientos. Pero en el departamento Paraná se pasó de 67 muertes infantiles a 80 defunciones en 2008. Así, la tasa de mortalidad infantil pasó del 11,2 por mil en 2004 a 14,1 por mil en 2008, con un crecimiento de 2,9 puntos en los últimos cinco años, según el informe La mortalidad infantil en Paraná, producido por el doctor Guillermo Zanuttini, del área Atención Integral de la Niñez de la Dirección de Salud Materno Infanto Juvenil de la Secretaría de Salud de Entre Ríos.
En el denominado Gran Paraná (que incluye la capital, Oro Verde, San Benito, Colonia Avellaneda y Sauce Montrull) ocurrieron 67 de las 80 muertes de menores de un año a lo largo de 2008 en el departamento. Las otras 13 se distribuyeron así: 5 en Crespo, 4 en Hasenkamp, 1 en Cerrito, 1 en Viale, 1 en Pueblo Brugo, y 1 en Hernandarias.
Al observar lo que ocurrió en el Gran Paraná, una muerte se produjo en Colonia Avellaneda y dos en San Benito; las 64 muertes restantes, esto es el 95%, correspondieron a hijos de madres con residencia en el ejido del Municipio de Paraná. Y sólo dos fueron de madres con residencia en zona céntrica, con nacimiento a término (más de 37 semanas de gestación), con peso superior a los 2,5 kilogramos y cobertura social.
Al analizar las condiciones en que se produjeron esas muertes de bebés, Zanuttini destaca que en el 87,2 % de los casos el bebé había nacido con bajo peso (menos de 2,5 kilos), y en el 76,8%, a nacimientos pretérmino (antes de las 37 semanas), y sobre la situación de 40 madres que alumbraron hijos que después murieron, 28 convivían con su pareja, 12 estaban solas, y en 24 restantes no se pudo establecer su situación.
El profesional resalta el hecho de que la “concentración de muertes infantiles en familias residentes en sectores menos desarrollados dentro de la ciudad permite sostener la hipótesis de que a la hora de morir tempranamente, también se expresan las desigualdades en la distribución y posesión de bienes y servicios, capacidades humanas y bienestar al interior de ésta”.
Condicionantes
Uno de los factores que condicionan la supervivencia del recién nacido es el bajo peso, esto es menos de 2,5 kilogramos. En 2008, los nacidos vivos con bajo peso representaron en la provincia el 7,7 % (1.648 sobre 21.435). “La mortalidad infantil de los que nacieron con menos de 2.500 gramos es muy superior a los que nacen con peso mayor a ése”, dice Zanuttini, y a ese respecto señala que “el riesgo relativo de morir en el primer año de vida de los niños con bajo peso en relación a los que nacieron con 2.500 gramos o más fue 23,3 veces mayor”.
El departamento Paraná se destacó en ese apartado: en el último año tuvo el 31,3 % de los recién nacidos vivos con bajo peso de toda la provincia (516 sobre 1.648). De las 67 casos de mortalidad infantil ocurridos en la capital provincial en 2008, en el 52,2 % de los casos tenían menos de 1.500 gramos, y en el 13,4 %, entre 1.500 a 2.499 gramos.
Al analizar las causas de la muerte de los bebés, Zanuttini observa que en la provincia el 49,20% de los casos fue por causas perinatales, porcentaje que en el departamento Paraná se eleva al 62,5 %. “Como se sabe –ilustra—las causas perinatales están vinculadas, además de las condiciones de salud y supervivencia previas de la madre, a la calidad del proceso de atención de la salud materno infantil instituida en el sistema de servicio sanitario, tanto en el primer nivel de atención como en los niveles de referencia”.
Luego, agrega que el 66,66% de la mortalidad neonatal en Entre Ríos podría reducirse (130 de 195 defunciones neonatales), “como se sabe, mejorando la calidad de atención del embarazo, del parto y del recién nacido”. Ese porcentaje se ubica en el 62,3 % en el departamento Paraná.
En el caso de las muertes postneonatales (a partir de los 28 días de vida), el 58,2% de las causas podrían evitarse “con prevención y tratamiento adecuado de los servicios de salud”. Y en el departamento Paraná, “el 42,2% de la mortalidad infantil postneonatal podría haberse reducido con acciones realizadas desde el sistema de salud”.
Números
Si el departamento Paraná hubiese mantenido la tasa de mortalidad infantil del año 2004 (11,2 por cada 1.000 nacidos vivos) en el año 2008 (que fue 14,1 por cada 1.000 nacidos vivos) hubiesen ocurrido 64 defunciones solamente, es decir, 16 menos que las 80 registradas el año pasado, describe el médico Guillermo Zanuttini. Así, si Paraná tuviese la misma tasa que la provincia en 2008, se hubiesen producido 8 a 9 muertes menos; en lugar de 80, hubiesen sido 71 o 72 las defunciones infantiles, añade.
Luego del pico de defunciones infantiles que experimentó la provincia en el año 2003, la tasa de mortalidad infantil tuvo un descenso sostenido hasta registrar una nueva interrupción el año pasado. “Este hecho —la tendencia decreciente de la mortalidad - había expresado un quiebre en el departamento Paraná ya en el año 2007 y marcaba un alerta sanitario en la situación de la infancia que debió analizarse y abordarse con mayor profundidad”, advierte.
“Como se sabe cuando se profundiza la situación de pobreza de las familias y grupos sociales, se condiciona desfavorablemente el proceso salud enfermedad atención cuidado materno infantil en ellos. Este hecho que comienza a manifestarse aquí, pone en duda si la población de esta capital y el departamento, que históricamente tuvieron los mejores indicadores de salud y bienestar - como los referidos a vivienda y servicios, educación, de recursos del sector salud, entre otros – mantienen hoy esos estándares de vida”, puntualiza.




